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Digestión y absorción de los hidratos de carbono.

La digestión de los hidratos de carbono, concretamente los hidratos de carbono complejos, comienza en la cavidad bucal. La masticación es un proceso mecánico que hace disminuir el tamaño de los gránulos de los hidratos de carbono complejos., aumentando la superficie de exposición a alas enzima hidrolíticas. La primera de ellas en actuar es la ptialina. En la práctica la digestión de los hidratos de carbono por esta enzima es fundamentalmente gástrica y cualitativamente importante ya que puede hidrolizarse hasta un 30-40% de los hidratos de carbono complejos, obteniéndose maltosa, maltortriosa y dextrinas.

La hidrólisis de los hidratos de carbono restantes se reinicia tras el vaciamiento gástrico, fundamentalmente en duodeno y yeyuno, con el consurso fundamental de la amilasa pancreática. Los productos son los mismo que los obtenidos tras la actuación de la ptialina (amilasa salival), la diferencia esta e que la enzima pancreática tiene un efecto mucho mayor.

La hidrólisis total de los productos resultantes de la digestión pancreática se lleva a cabo en el intestino, gracias a la actividad de las enziamas del borde de cepillo de la mucosa.

La glucomamilasa tiene una actividad hidrolítica sobre la glucosa. La maltasa actúa sobre las moléculas de maltosa, la acción de concreta de todas estas enzimas consigue finalmente que todos los hidratos de carbono complejos queden convertidos en glucosa.

En el intestino también se llevan a cabo la hidrólisis de los disacáridos de la dieta. La sacarosa es hidrolizada por la sacarasa, mientras que la lactosa es hidrolizada por la lactasa.

Los monosácariodos resultantes van a ser absorbidos por el duodeno y yeyuno proximales.